Un flipbook sin enlaces no es más que un PDF con una animación de paso de página. Sí, queda más bonito, pero el lector sigue sin poder hacer nada con él. No puede tocar tu número de teléfono para llamarte. No puede ver la demostración de tu producto sin cambiar de pestaña. No puede tocar un punto del plano y consultar los metros cuadrados.
Añadir interactividad cambia por completo la dinámica. El equipo de The Modern Muse lo explicó bien: «Issuu permite que nuestra revista sea interactiva y que los lectores hagan clic en enlaces para obtener más información sobre los temas y comprar productos de las marcas que presentamos». Ese paso de leer a hacer clic es lo que distingue un documento que se hojea por encima de uno que realmente se utiliza.
Los datos de interacción lo confirman. Linearity recopiló estudios que muestran que el contenido interactivo consigue un 52,6 % más de interacción que los formatos estáticos: los lectores dedican una media de 13 minutos al contenido interactivo, frente a 8,5 minutos al estático. Lo interesante es el motivo: cada elemento clicable exige una pequeña decisión, y tomar decisiones mantiene la atención. Desplazarse es pasivo. Hacer clic es activo.
Todo el proceso dura unos cinco minutos, y la mayor parte de ese tiempo se dedica a decidir dónde colocar los elementos, no a averiguar cómo funcionan las herramientas.
Cómo funcionan realmente los enlaces en el editor
Abre tu proyecto en el editor de Flipbooker, selecciona la herramienta de enlaces en la barra de herramientas (es el icono de una cadena que está a la izquierda) y dibuja un rectángulo sobre lo que quieras convertir en clicable. Puede ser un botón que hayas diseñado en el PDF, un número de teléfono, una dirección de correo electrónico o una imagen de tu tienda. Al editor le da igual lo que haya debajo. Solo estás definiendo una zona clicable.
Cuando dibujes el área, una ventana emergente te preguntará adónde debe llevar el clic. Tienes cuatro opciones: una URL web, una dirección de correo electrónico (mailto:), un número de teléfono (tel:) u otra página del flipbook. Elige una, pega o escribe el destino, guarda y listo.
El error suele estar en el destino. Hay quien enlaza el botón «Contacta con nosotros» con la página de inicio en vez de con el formulario de contacto. O enlaza la imagen de un producto con la página general del catálogo en lugar de con ese producto concreto. Cada enlace debe llevar al lector exactamente adonde esperaba llegar al hacer clic. Si después tiene que ponerse a buscar, has desaprovechado la interacción. Parece obvio, pero basta con revisar cualquier folleto digital para encontrar al menos un enlace que deja al usuario en una página demasiado genérica.
El otro error habitual es no dejar claro que se puede hacer clic. En un ordenador puedes añadir un efecto de resaltado para que el cursor cambie al pasar sobre una zona clicable. Funciona bien. Pero los teléfonos no tienen cursor. Si tus lectores usan el móvil —y probablemente sean más de la mitad—, necesitan una señal visual integrada en el propio diseño. Un pequeño icono superpuesto, un borde de color, un texto que diga «toca aquí». Lo que sea. De lo contrario, esos enlaces que has colocado con tanto cuidado serán invisibles.
¿Y los vídeos?
Los vídeos son aún más sencillos que los enlaces. Selecciona la herramienta de vídeo, haz clic en el lugar de la página donde quieras colocarlo, pega una URL de YouTube o Vimeo y ajusta el tamaño del marcador para que encaje en el diseño. Eso es todo.
La decisión importante es si activar la reproducción automática. La mayoría de los navegadores la bloquean cuando hay sonido, así que, aunque la actives, no funcionará como imaginas. La reproducción automática sin sonido es técnicamente posible, pero suele resultar molesta. Un bucle breve y silencioso en una portada puede funcionar como fondo ambiental. Para todo lo demás, deja que el lector pulse el botón de reproducción cuando quiera.
Un dato útil: incrustar un vídeo desde YouTube o Vimeo no aumenta el tamaño de archivo del flipbook, porque se reproduce desde sus servidores. Si subes un archivo de vídeo directamente a Flipbooker, su peso sí cuenta. Procura que las cargas directas sean breves, de 30 segundos o menos si es posible.
Las zonas interactivas son donde empieza lo interesante
Los enlaces y los vídeos son herramientas sencillas. Las zonas interactivas permiten ser más creativo y, en mi opinión, la mayoría de la gente las infrautiliza porque no ve de inmediato para qué sirven.
Una zona interactiva es un área clicable invisible que desencadena una acción cuando alguien la toca. Esa acción puede ser mostrar una ventana emergente con más información, abrir un enlace, reproducir un vídeo superpuesto, saltar a otra página o mostrar una descripción emergente.
Imagina un folleto inmobiliario con un plano. Sin zonas interactivas, es un dibujo bonito. Con ellas, el lector toca el dormitorio principal y consulta las medidas, los acabados y una galería de fotos. Toca la cocina y ve las especificaciones de los electrodomésticos. Todo el plano se convierte en un mapa interactivo que sustituye lo que, de otro modo, serían seis páginas más de texto.
O piensa en un catálogo de productos. Newell Brands, la empresa detrás de Sharpie, Rubbermaid y alrededor de un centenar de marcas más, pasó sus catálogos del papel al formato digital interactivo. Lars Herzog, director de Marketing Digital y Online para EMEA, explicó el razonamiento: «Con catálogos interactivos, conseguimos que el destinatario se sienta más atraído por nuestros productos y, en última instancia, vender más a través de ellos». Las zonas interactivas sobre las imágenes de los productos pueden mostrar precios, especificaciones o un enlace directo para comprar. Ese tipo de utilidad justifica los diez minutos adicionales de configuración.
El gran inconveniente de las zonas interactivas es que deben ser lo bastante grandes como para tocarlas con el pulgar en la pantalla de un teléfono. Aquí es donde muchos tropiezan. Una zona de 20 píxeles de ancho puede parecer suficiente en el monitor mientras editas. En un iPhone será casi imposible acertar. Hazla más grande de lo que creas necesario y previsualízala siempre en tu teléfono antes de publicar. Si necesitas ampliar la pantalla para tocar algo, es demasiado pequeño.
Errores habituales
El problema más común no es técnico, sino editorial. La gente añade interactividad a todo porque puede hacerlo, y el resultado queda recargado. Diez enlaces en una sola página hacen que nadie sepa dónde hacer clic primero. Tres vídeos apilados en la misma doble página consiguen que no se vea ninguno.
Elige dos o tres interacciones por página como máximo. Pregúntate qué quieres que haga el lector en esa página concreta. ¿Que te llame? Enlaza el número de teléfono. ¿Que vea una demostración? Incrusta un vídeo, no tres. ¿Que conozca mejor un producto? Añade una sola zona interactiva con una ventana de detalles. Todo lo demás es ruido.
El otro error consiste en ignorar por completo los dispositivos móviles: efectos al pasar el cursor, objetivos táctiles diminutos, vídeos que se muestran con dimensiones de escritorio. Más de la mitad de tu audiencia leerá desde un teléfono o una tableta, y todo debe funcionar sin ratón. Las áreas táctiles deberían medir al menos 44 × 44 píxeles y cumplir las directrices de WCAG sobre el tamaño de los objetivos. Pruébalo además en un teléfono de verdad, no solo en el modo adaptable del navegador.
Cuando algo falla
Los enlaces no llevan a ninguna parte. Casi siempre se debe a un problema con el formato de la URL. Asegúrate de incluir https:// en los enlaces web y prueba primero el destino en un navegador. Un enlace a una página que devuelve un error 404 es peor que no tener enlace: el lector intentó interactuar y no obtuvo nada.
Los vídeos muestran un reproductor vacío. Comprueba que la URL de YouTube o Vimeo sea un enlace de reproducción estándar, no una URL acortada ni de inserción. También puede que tengas que ajustar la configuración para compartir los vídeos privados u ocultos antes de poder reproducirlos dentro de un flipbook.
Las zonas interactivas no reciben ningún clic. Si las analíticas muestran que existe una zona interactiva, pero nadie la toca, el problema es que no resulta evidente. Añade una animación de pulso, un icono o simplemente un texto que diga «toca para ver los detalles». Las áreas interactivas invisibles solo funcionan en los videojuegos, no en los documentos empresariales.
Los elementos interactivos se superponen. Utiliza los controles de capa del editor para ordenar la posición en el eje Z. Los enlaces deben estar en la capa superior para que registren los clics antes que cualquier elemento situado debajo.
Un punto de partida práctico
Si nunca has añadido interactividad a un flipbook, empieza con un enlace y un vídeo en un solo documento. El enlace debe llevar a la página que más te interese que visite el lector después de leer, ya sea tu formulario de contacto, la página de precios o tu herramienta para reservar reuniones. El vídeo debe sustituir una sección difícil de explicar con texto, como una demostración del producto o una presentación del equipo.
Cuando funcione y lo hayas revisado tanto en ordenador como en móvil, añade más. Poco a poco. Los mejores flipbooks interactivos no son los que tienen más elementos clicables, sino aquellos en los que cada interacción responde a un motivo.
Para saber más sobre cómo crear flipbooks, consulta la guía completa sobre flipbooks o descubre todo lo que puedes hacer en el editor.
FAQs
¿Cuántos enlaces debería añadir por página?
No hay un límite estricto, pero lo ideal son entre 3 y 5. Si añades más, los lectores no sabrán dónde hacer clic primero. Elige las interacciones más importantes para cada página.
¿Los vídeos incrustados aumentan el tamaño de archivo de mi flipbook?
No si los incrustas desde YouTube o Vimeo. El vídeo se reproduce desde sus servidores. Las cargas directas a Flipbooker sí afectan al tamaño, así que procura que sean breves.
¿Funcionarán los enlaces y las zonas interactivas en dispositivos móviles?
Sí, pero debes probarlos. Las zonas interactivas tienen que ser lo bastante grandes como para tocarlas con el pulgar y los efectos al pasar el cursor no existen en las pantallas táctiles. Añade indicaciones visuales, como iconos o animaciones de pulso, para que los lectores sepan que pueden tocar esos elementos.
¿Puedo saber en qué enlaces hacen clic?
Sí. Las analíticas de Flipbooker muestran qué enlaces reciben clics y quién hace clic en ellos. Resulta útil en propuestas comerciales cuando quieres saber si alguien ha visitado tu página de precios.
¿Debería usar la reproducción automática en los vídeos?
En contadas ocasiones. La mayoría de los navegadores bloquean de todos modos la reproducción automática con sonido, e incluso sin sonido puede resultar molesta. Deja que los lectores decidan cuándo reproducirlos. La excepción es un bucle breve y silencioso como fondo de una portada.
